El jueves por la noche, subir los escalones de hacia el primer piso de la Terminal de Roca tuvo algo de ritual clandestino. Afuera, el viento del Valle arrastraba el frío de siempre y la televisión repetía el ruido sordo de una época violenta. En los diarios, la comunidad travesti-trans solo aparece cuando la sangre ya manchó el asfalto, como pasó hace poco en Palermo, o en esa indiferencia burocrática y cruel que sufren las pibas en las esquinas y que nadie escribe. Pero adentro de la Sala INCAA, en esa intimidad de pocas butacas, la oscuridad propuso otra cosa.

Amor Trava, el documental de Lucrecia Mastrángelo, no va de pedagogía ni de lástima. Es una película sobre el cuerpo y los lazos que se tejen para que la intemperie no te mate.

La cámara se mete en la casa de Aurora, una chica de 19 años que está mutando, construyendo su identidad en un mundo que prefiere no mirarla. Lo que estremece del relato no es la tragedia, sino el reverso: el calor del mate, los proyectos domésticos, el miedo compartido que se disuelve en la cocina. El vínculo con su madre no tiene filtros cinematográficos; es un pacto incondicional de supervivencia, el primer territorio donde resistir deja de ser una consigna y se vuelve un abrazo real.

Aurora y mamá

Bailar sobre los escombros: la política del Ballroom

Cuando la intimidad de la casa parece que se cierra, la pantalla explota. Entra el Ballroom y la película cambia la piel. Es el sudor, la música, el orgullo de las identidades queer adueñándose de la pista. Con la voz de la escritora Morena García cruzando las imágenes como un rezo pagano, entendemos que este movimiento no es cotillón ni un desfile de modas: es una respuesta política con los dientes apretados. Una red afectiva para salvarse entre iguales cuando el afuera muerde.

En Amor Trava, las chicas trans no piden permiso para pasar. Exponen el cuerpo, bailan, se plantan y festejan estar vivas frente a la monotonía gris de los que odian.

De la pantalla a las calles: agenda colectiva

Esa misma red que Mastrángelo filma es la que sostiene el día a día en el Alto Valle. La pantalla de la Sala INCAA dialoga directamente la militancia local. En el marco de la Semana y Marcha del Orgullo, la colectividad organizada en ATTS (Asociación de Trans y Trabajadores Sexuales de General Roca) viene laburando a pulmón para armar un refugio de visibilidad y reclamo en la ciudad.

Hoy, viernes 6 de noviembre, la cita arranca con la palabra en la primera línea de frente en el encuentro de poesía travesti en voz alta. Mañana, sábado 7 por la mañana, la identidad se hace visible con el izamiento de la bandera del orgullo, antesala de lo que será la movilización central y el festival por la tarde en la Plaza San Martín. Allí, la marcha anual nos espera a todes con los cuerpos comunitarios plantados en el espacio público, combinando la exigencia por los derechos postergados con la cultura abierta a la comunidad.

Habitar las actividades de ATTS este fin de semana y subir las escaleras de la terminal el miércoles que viene forman parte del mismo movimiento: el de negarse a mirar para otro lado. Ver esta película en una pantalla pública sacude el entumecimiento, lejos del discurso oficial y del morbo de los noticieros. Hay que ocupar las salas y las plazas.

Función de repetición de «Amor Trava»:

  • Miércoles a las 20:30 hs (la boletería abre a las 20:00 hs).
  • Lugar: Sala Municipal Espacio INCAA (Uruguay 650, 1º piso de la Terminal de Ómnibus ).
  • Entradas: General $5000 / Estudiantes y Jubilados $2500 (se compran únicamente en efectivo en la puerta).
  • Más información de la agenda:ATTS General Roca.